22 años después...

22 de Abril de 2017. Por Mónica Gómez.

excitotoxinas en el supermercado y seguimos en las mismas.
Sí, hace ya la friolera de 22 años y nada ha cambiado. Pues fue en el 1995 cuando se publicó el bestseller del doctor Russell Blaylock Excitotoxins, the taste that kills (Excitotoxinas, el sabor que mata), que nos abrió los ojos 👀 al efecto destructor que ejercían estos aditivos alimentarios en el cerebro.

¿Y qué son las Excitotoxinas?

Las excitotoxinas, como su nombre indica, excitan (sobreestimulan) en demasía las neuronas del cerebro, llegando a provocarles la muerte al cabo de varias horas 🕱
Cuando una neurona se dispara libera neurotransmisores, como dopamina y serotonina, que envía a través del axón a otras neuronas cercanas. La comunicación en toda la red neuronal se realiza mediante impulsos eléctricos.
En presencia de excitotoxinas las neuronas se disparan 💥 constantemente. Atrapadas en un bucle sin fin que acaba matándolas por puro agotamiento y desgaste.
Imagina apagar y encender el interruptor de la luz sin parar, hasta que tarde o temprano acaba por fundirse la bombilla.

En tu supermercado ojo avizor a las Excitotoxinas

Y decía al inicio del post que "seguimos en las mismas" porque alimentos y refrescos que contienen excitotoxinas, como el edulcorante Aspartamo, el ubicuo glutamato monosódico (MSG) de la comida china o la soja, siguen campando a sus anchas en supermercados, e incluso en tiendas de productos ecológicos y herbolarios donde menos te lo esperas.

Para muestra un botón: el anuncio de la nueva Coca Cola Zero Azúcar. "Ahora con un mejor sabor" nos dice el eslogan, pero no con "un mejor edulcorante", pues siguen apostando por el nocivo aspartamo.

Las múltiples denominaciones bajo las que se esconden las mencionadas exitotoxinas consiguen "despistar" a los consumidores preocupados por el bienestar de sus neuronas.
Es habitual que el aspartamo figure en las etiquetas como E-951, número importante a memorizar junto al 112 de emergencias.

El MSG, si cabe más astuto, se esconde bajo ingredientes inocentes en apariencia como la malta de cebada o el almidón de trigo en productos tan insospechados como los "saludables" cereales de desayuno. Ya hace más de 22 años nos los advertía con simpática ironía el grupo "Glutamato Ye Ye" en su poco conocido tema Comamos Cereales, que gracias a YouTube no ha caído en el olvido. Pero cabe esperar, un grupo cuyo cantante lucía un bigotito a lo Hitler, y que probablemente encontró a "un hombre en la nevera" tras fumarse unos "petas", no fue tenido en cuenta como referente nutricional. Lo que sí es de extrañar es que tomemos como referente nutricional los anuncios de cereales de Kellogg que nos urgen a empezar "el día con energía", digo con excitoenergía... Y luego nos quejamos amargamente de que cada vez son más los niños hiperactivos

El MSG, con más disfraces que Mortadelo, se camufla bajo docenas de nombres: ácido glutámico, E-621, proteína hidrolizada, proteína vegetal, proteína texturizada, levadura nutricional, carragenina, gelatina, caseinato, extracto de levadura...
El MSG, de sus siglas en inglés MonoSodium Glutamate, también se conoce como GMS (Glutamato MonoSódico). Otros primos excitotóxicos de la familia numerosa del MSG son el E620 (ácido glutámico), el E622 (glutamato monopotásico), el E623 (calcio diglutamato), el E624 (glutamato monoamónico) y el E625 (magnesio diglutamato).

Hoy en día para ser consumidor "y no morir en el intento" es preciso acudir al supermercado emulando a Sherlock Holmes, lupa 🔍 en mano para descifrar las bombas de relojería que esconde la lista de ingredientes de diminuta letra en las etiquetas.

¿Por qué se añaden Excitotoxinas a los alimentos procesados?

El MSG es un potenciador de sabor. Los saborizantes son la varita mágica de la industria alimentaria, capaz de convertir alimentos procesados totalmente insípidos en ricos manjares. Y es que las excitotoxinas no solo afectan a las neuronas sino que también sobreestimulan las papilas gustativas. En concreto el MSG nos engaña al excitar con alimentos insulsos los receptores del sabor umami, que significa sabroso en japonés.
Los alimentos aumentan su palatabilidad, con lo que comemos más, y los fabricantes aumentan sus beneficios. ¿Y cuanto más aumentan las ganas de comer? pues un alarmante 40%. Me viene a la memoria el estribillo "a que no puedes comer solo una"...

Los neurotóxicos no se confinan a la industria farmacéutica. Numerosos medicamentos contienen aspartamo como edulcorante y el MSG es un estabilizante común en las vacunas, que evita que se deterioren con la exposición a la luz y con cambios de temperatura o acidez.

el MSG daña al cerebro

Efectos de las Excitotoxinas

Se podría hablar largo y tendido sobre los estragos de las excitotoxinas. Se las vincula con infertilidad, desequilibrios hormonales, trastornos del aprendizaje, falta de concentración, migrañas, asma, Alzheimer, Parkinson, somnolencia, nauseas, dolor de pecho o dificultad para respirar, sensación de quemazón, comportamiento violento e incluso paranoia.

El MSG está considerado como la excitotoxina más nociva, mucho más que el alcohol o la nicotina.
A parte del llamado síndrome del restaurante chino, el glutamato puede afectar a la visión y se asocia con dolores de cabeza, dificultad en el aprendizaje, entumecimiento, fatiga, desorientación, obesidad, palpitaciones, erupciones cutáneas y depresión entre otras muchas.

Los síntomas más comunes de envenenamiento por aspartamo incluyen mareos, espasmos musculares, insomnio, lengua de trapo, vértigo, pérdida de memoria, dolor muscular y ataques epilépticos.

Las excitotoxinas dañan el sistema nervioso central. La estructura química del MSG y el aspartamo les permite cruzar la barrera hematoencefálica, con lo que pueden dañar el cerebro. Como expliqué al inicio las excitoxinas alteran la cantidad de neurotransmisores que circulan en el cuerpo. Desequilibrios en los niveles de dopamina, serotonina y otros neurotransmisores claves pueden producir patologías como ansiedad o depresión.

Las excitotoxinas afectan en especial al hipotálamo, la región más vulnerable del cerebro, al no estar protegida por la barrera hematoencefálica.
El hipotálamo controla funciones del sistema nervioso autónomo como hambre, sed, fatiga, sueño, así como la memoria, el aprendizaje y la liberación de hormonas en la glándula pituitaria.
La actividad en el bulbo raquídeo o médula oblonga también se altera. Esta pequeña parte del cerebro es responsable del movimiento de los músculos y funciones corporales del sistema autónomo.

Tanto el MSG como el aspartamo son sustancias genéticamente modificadas. El glutamato monosódico se elabora a partir de remolacha fermentada, de ahí que Monsanto se haya hecho con el monopolio del cultivo de remolacha.

La estrecha relación entre Excitotoxinas y Cáncer

Las excitotoxinas estimulan el crecimiento del cáncer y las metástasis. En presencia del glutamato el cáncer se extiende como el fuego y, de forma inversa, cuando se bloquea el glutamato el crecimiento del cáncer disminuye. De hecho, en investigaciones realizadas la quimioterapia resultó más eficaz en conjunción con antagonistas del glutamato.

El aspartamo incrementa el riesgo de leucemia. En un estudio italiano que incluyó aspartamo en la dieta de los animales durante toda su vida se detectó un aumento muy significativo de los cánceres de linfoma y leucemia. Otros estudios relacionan el aspartamo con linfoma cerebral.


                SubirSubir                      Enviar a un amigo                         Imprimir   Imprimir