Omega-3: imprescindible durante el embarazo y lactancia

Una alta ingesta de omega-3 durante el embarazo incrementa el crecimiento del feto (sin aumentar la duración del embarazo).

El aceite de Krill, la mejor fuente de Omega-3, aumenta la inteligencia del bebé.

Un estudio realizado en el año 2002 puso de manifiesto otra razón para que las mujeres embarazadas suplementen su dieta con aceite de pescado. Según los investigadores las madres transfieren DHA, un ácido graso que se encuentra en el aceite de pescado, al feto, lo que permite un desarrollo neurológico óptimo durante el embarazo. Si la mujer no recibe la cantidad suficiente de DHA, corre el riesgo de desarrollar una depresión postparto severa.


J Affect Disord Mayo 2002 ;69(1-3):15-29


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