La corta vida de Terry


Traducción de Mónica Gómez Santos

Terry tiene 7 años y permanece vivo con la ayuda de un respirador, además de necesitar una enfermera 24 horas al día. Puede mover los ojos y la boca, pero no puede mover la cabeza. Terry se quedó paralizado después de que le suministraran la vacuna de la polio vía oral cuando tenía 9 semanas de edad. A las 48 horas de ingerir la vacuna, comenzó a dormir más tiempo del habitual y su madre no podía despertarlo para comer. La respiración de Terry se volvió hueca, y su piel rosada se volvió gris y moteada. Cuando le llevaron al hospital le administraron terapia de oxígeno con un respirador. Durante los dos meses siguientes Terry fue alimentado con un tubo insertado en la nariz y tuvo que permanecer con el respirador 24 horas al día. Luego pasó 8 meses en otro hospital, donde tampoco pudieron hacer nada por él.

Hoy Terry pasa casi todo el tiempo en su cama o en un reclinatorio. Dado el tamaño del respirador que lo mantiene con vida no puede abandonar su casa. Sigue llevando pañales y debe usar una cateter debido a problemas renales. Aunque de vez en cuando consigue tragar algo de comida sólida, le siguen alimentando a través de un tubo insertado en la nariz. Muchas veces tiene que regresar al hospital por problemas cardiacos y otras emergencias. Le gusta que le abracen, pero no él no puede corresponder los abrazos.

En 1006 la Corte de Washington de USA reconoció oficialmente que la parálisis de Terry fue causada por la vacuna de polio que le administraron al nacer.

Nota. Terry falleció en 1999.

Actualmente los únicos casos de polio en USA son los provocados por la vacuna de la polio.


Link al texto original en inglés


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